EL EFECTO DEL AMOR

EL EFECTO DEL AMOR, OBRA PROTAGONIZADA POR ILIANA FOX, GISELLE KURI, DANIEL TOVAR Y DANIEL MARTÍNEZ LLEGA A TEATRIX LOS DÍAS 4, 5 Y 6 DE DICIEMBRE. 

Bajo la producción de Julio Berthely y la dirección de Joe Rendón, llega la obra “El Efecto del Amor” protagonizada por Iliana Fox, Giselle Kuri, Daniel Tovar y Daniel Martínez con funciones en streaming a través de la plataforma de Teatrix los días 4, 5 y 6 de diciembre.

El montaje es un texto de Lucy Prebble, cuenta con la dirección de Joe Rendón y narra la historia de Connie y Tristán quienes llevarán todo hasta las últimas consecuencias para descubrir si lo que sienten es a causa de un fármaco o es consecuencia de un amor puro y real. Ambos son candidatos para un experimento farmacéutico. La nueva píldora que el Doctor Toby Sealy y la Doctora Lorna James intentan probar para tratar la depresión, quizá es más que un simple antidepresivo. ¿será real que evoca la sensación del amor?

A la par, la doctora Lorna supervisa el experimento monitoreada por el doctor Toby, el representante de la farmacéutica detrás de la pastilla y alguien con quien años atrás tuvo un tormentoso romance que le provocó la peor depresión de su vida. Así, los cuatro personajes tendrán que convivir en el encierro, tratando de determinar qué es lo que están sintiendo, mientras descubren los verdaderos efectos del amor en sus vidas.

El efecto del amor se presentará durante 3 únicas funciones a través de la plataforma Teatrix, que recientemente llegó a México. Los boletos se pueden adquirir en https://mx.teatrix.com y las fechas y horarios son los días 4 de diciembre 20:30 h, 5 de diciembre 20:00 h y 6 de diciembre 18:00 h.


JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO por parte del Director Joe Rendón

 

El efecto del amor surge de la necesidad de explorar nuevas formas para mantener el lenguaje teatral vivo a pesar de las circunstancias actuales. Cuando inició la pandemia, Daniel Tovar y yo estábamos comprando los derechos de la obra y cuando se veía venir el inminente y desafortunado cierre indefinido de los teatros, dudamos en arrancar el proyecto ante la incertidumbre de tener una obra que no sabíamos cómo ni cuando lograría ver la luz, sin embargo, nos aventamos porque teníamos la certeza de que, de una u otra forma, el teatro encontraría la manera de sobrevivir, como lo ha hecho siempre.

 

Así, empezamos a prepararlo lentamente mientras veíamos como muchos colegas realizaban esfuerzos loables por mantener viva la llama teatral. Fueron esas fuentes de inspiración las que nos confirmaron la relevancia de nuestro montaje. Luego de ver los aciertos y los errores de nuestros colegas, decidimos levantar una obra que no sería una obra de teatro tradicional, pero tampoco sería estrictamente una película. Sería una combinación de ambas. “Teatrícula”, fue el término con el que coqueteamos para justificar este experimento.

 

Aprovechando mi experiencia en el mundo audiovisual, decidí preparar un montaje en tiempo record para llegar a diciembre. Arrancamos con la confirmación del elenco a mediados de septiembre. Un elenco soñado que se entusiasmó tanto como nosotros con el texto y decidieron jugársela a pesar de las circunstancias. Gisselle voló de Los Ángeles para poder ensayar, mientras que Iliana Fox, Daniel Tovar y Daniel Martínez combinaban llamados de diferentes proyectos con nuestros ensayos y lecturas vía zoom; así, a deshoras, mal dormidos, mal comidos o como fuera, ensayábamos con la certeza de que estábamos creando juntos algo distinto, algo especial. Tras dos semanas de lecturas de guión y varias pruebas PCR, arrancamos ensayos presenciales a finales de septiembre.

 

La idea siempre fue clara, un espacio vacío, concentrar la atención en los actores y mover la cámara libremente por el espacio; permitirnos estar cerca, como en el cine, pero fieles a una estética y montaje teatral.

 

No todas las obras se prestan para un formato así, pero la naturaleza de ésta lo permitía, pues cuenta la historia de 4 personas que están encerradas en un experimento para descubrir los efectos de un antidepresivo que puede emular los efectos del amor. Dos sujetos de estudio aislados del mundo, obligados a vivir encerrados, empiezan a convivir hasta el grado que se empiezan a enamorar. ¿Pero ese amor es real o simplemente es una reacción química del antidepresivo? ¿Cómo podrían distinguirlo? Pero, sobre todo, si te estas enamorando, ¿Importan las razones o es pura emoción?

 

Algo de la temática me parecía que hacía sentido con todo lo que estábamos viviendo. El encierro. Los doctores. Los ambientes esterilizados. Adentrarse a una “nueva normalidad”. La obra hacía sentido y el formato también.
Imaginé un limbo blanco, la convención de la clínica donde sucede el estudio. Por un lado, los sujetos de estudio estarían ahí, conviviendo, encontrándose, enamorándose. Ese limbo y su brillo, su simpleza, su minimalismo, favorecería la narrativa para concentrar el drama en los actores. Los mínimos elementos que existirían en este espacio servirían para apoyar, no para distraer, para generar ese “ambiente teatral”. El trazo y el montaje, pensado para la cámara, no para un teatro, ayudaría a que la energía se dosificara y se concentrara para el producto final: una pantalla. “Cuando se pueda, la vamos a montar en un teatro…” fue la promesa que nos hicimos como equipo.

 

Contrastando con el limbo de la pareja joven, estaría el fondo negro del foro, gigante, vacío, el ambiente frío, desolado, que refleja la historia de los doctores, cuyo pasado los tiene enredados y el encierro los obligará a enfrentarlo para poder sobrevivir.

Decidí también que sería importante evitar llevarlo al “realismo” estético. El teatro es el lenguaje de las convenciones, y hemos creído que, en el cine, la cámara obliga al realismo para que se cuente el cuento. Nuestro experimento apuesta, por lo contrario. El lenguaje teatral tiene la fuerza suficiente para contar la historia con o sin elementos. La caja vacía. El foro vacío. Nuestro montaje es real en emoción, pero artificial en su construcción. No sorprende, entonces, cuando en cuadro aparece un micrófono, o cuando la cámara gira y descubre el foro, los props, los monitores. Se sabe que es una obra y no se pretende lo contrario, porque me interesa que, con esta experiencia, se pueda realizar el contrato teatral entre espectadores e intérpretes, “todos vamos a jugar a que esto que les vamos a contar está sucediendo, porque queremos que suceda”. Un acto de fe. De ritual.

 

No queremos pretender que no estamos en un foro. Al contrario, queremos que se vea lo que se puede hacer si nos salimos de las convenciones auto-impuestas. Porque creo que la única forma en que sobreviviremos este proceso es reinventándonos; también para eso sirven las crisis, y gracias al grupo de locos que nos juntamos para este proyecto donde nos animamos a “saltar al vacío”, creo que lo logramos.

 

Busqué colaboradores de cine, teatro y televisión, que supieran cómo resolver con un nivel técnico altísimo, que pudieran entregar un producto de primer nivel. Raul Locatelli, sonidista. Daniel Blanco, fotógrafo. Estela Fagoaga, vestuario. Geo Martínez, dirección de arte. Andrés Franco, Música original. Quim Martí, edición.

 

Al final, el resultado nos tiene fascinados. No es teatro, no es cine, es algo intermedio. Es algo especial. Es parte de una búsqueda, es sumar a los esfuerzos de mis colegas para mantener vivo un lenguaje, una narrativa, y explorar hacia dónde más podemos llegar.

 

Filmamos por cuatro días intensos. Con un nivel técnico y tecnológico impresionante, que años antes jamás hubiéramos logrado, pero hoy, la tecnología nos permite iluminar un foro entero con menos de 1500 watts y solo 5 luces, operadas desde un celular. Con muchas medidas de seguridad, con un crew tan reducido como pocas veces he visto, y una voluntad inquebrantable por contar el cuento, sacamos 4 días de filmación intensísimos, pero ese amor al arte definitivamente permeó el proyecto, lo volvió más íntimo, más personal. Y lo logramos. Mientras escribo esto, el tráiler final está editándose, a la par de la obra, que estará lista en menos de una semana, para que todos puedan verla y opinar. Porque de esto se trata también, de mantener viva la conversación de cómo podemos hacer evolucionar todo lo que hemos dado por sentado.

 

Ha sido una labor verdaderamente titánica lograrlo, pero las cosas que realmente nutren el alma siempre son así.

Descripción de personajes

 

DRA LORNA

Lorna es una doctora brillante que sufre episodios profundamente depresivos desde hace años. Llega a éste experimento luego de que el Dr. Toby, su viejo amante, la invita a supervisar las pruebas clínicas de un antidepresivo que emula los efectos del amor. Lorna, obligada por la necesidad y la falta de oportunidades laborales provocadas por su condición médica, tiene que aceptar a pesar de lo que implica enfrentarse de nuevo a Toby.

 

En medida que el experimento avanza, Lorna va recuperando la confianza en si misma y en su profesión, sin embargo, no puede evitar ser juez y parte cuando descubre que dos de los sujetos del estudio se están enamorando, y en un afán de proteger a la chica, en quién se ve reflejada, cometerá un terrible error profesional que dejará consecuencias de por vida en todos los involucrados. Estos son, también, los efectos del amor.

 

CONNIE

Connie es una chica alegre, ligeramente insegura, determinada y muy estudiosa, que decide entrar al experimento luego de que su novio se va de vacaciones a visitar a su familia con su hijo, y no la lleva a ella. Lo que inicia como una oportunidad para aprender de primera mano lo que significan las pruebas clínicas, rápidamente se convierte en una experiencia totalmente nueva cuando conoce a Tristán, otro sujeto del estudio, con quien tiene química inmediata. La atracción es inminente, pero es difícil determinar si es por culpa de la pastilla o si verdaderamente se están enamorando. La conexión es innegable y poco a poco esa unión se va profundizando, pero Connie tiene novio afuera, en el mundo real… Connie se debatirá para definir si su atracción por Tristán es solamente una reacción química al fármaco, o si realmente hay algo más. Pero cuando te enamoras de alguien así de fuerte, ¿realmente importan las razones?

 

TRISTAN

Tristán es un alma libre. Un viajero empedernido, ha entrado varias veces a este tipo de experimentos, los usa como una forma de ganarse un dinero fácil a pesar de los posibles efectos secundarios que pueda sufrir. Su visión de mundo relajada y desenfadada, llaman la atención de Connie inmediatamente. La conexión es clara. La química, innegable. Y lo que empieza como una infatuación, se va convirtiendo lentamente en un amor profundo y verdadero… ¿O es una reacción al fármaco? A Tristán eso no le importa, si se siente así de bien, que más da que lo está provocando.

 

El problema es que en este tipo de experimentos siempre hay efectos secundarios, y cuando la pastilla empieza a hacerle daño a Tristán, las cosas se transformarán rápidamente para los enamorados y los doctores, con un desenlace que cambiará sus vidas para siempre.

 

DR. TOBY

El doctor Toby alguna vez fue un psiquiatra prominente, pero hoy en día es el vendedor estrella de la farmacéutica Rauschen, que son quienes están pagando este estudio. Toby ha perdido la brújula sobre lo que realmente quiere hacer y la línea entre ayudar a la gente o hacerse rico parece estar borrándose en su interior. Llama a Lorna a conducir el experimento porque es una doctora brillante que necesita una segunda oportunidad, pero también porque sabe el poder que tiene sobre ella y que en caso de ser necesario, podría manipularla para justificar los resultados de su estudio y así poder vender la pastilla. Así, Toby inicará un experimento cuyo resultado está siendo manipulado por él, sin que nadie se entere, o al menos, eso cree… 

 

 

LOGLINE

 

¿Si hubiera un antidepresivo que emule los efectos del amor, lo tomarías? ¿Sabrías distinguir el amor verdadero de una reacción química? O, mejor dicho, ¿Podrías?

 

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