CELEBRACIÓN 59 DEL ARIEL

CELEBRACIÓN 59 DEL ARIEL: UNA FIESTA HECHA CON MÁS GANAS QUE CON PRESUPUESTO

Por: Saúl Arellano Montoro

Con un presupuesto recortado en casi un 70% y curiosamente celebrando los 70 años de la primera entrega del Ariel – que como podrán ver, no coincide con el número de eventos realizados – se realizó una ceremonia que tuvo como tema la añoranza al nacimiento de la “familia cinematográfica” y que con el paso del tiempo se fue estableciendo como una sociedad que representa los ideales de lo que significa ser mexicanos; de su idiosincrasia, de su contexto, de sus modos y costumbres. Todo esto, utilizando como imagen los trazos y colores adaptados de la obra de Picasso & Rivera que se muestran en este momento como exhibición en Bellas Artes.


CONSERVANDO EL ESTILO LO MÁS POSIBLE

Regresando la celebración al palacio de las Bellas Artes – debido al recorte de este año, se planteó la posibilidad de hacer la fiesta en los Estudios Churubusco que, por cierto, hubiera sido una gran sede – la Asociación Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, AMACC, se encargó de los pormenores de la ceremonia vistiéndola de historia y motivos que giran alrededor del concepto “Reconocernos”. Es por eso que el hilo conductor de este año fue el reconocer a la industria y los logros (o forma de sobrevivir) con el paso de las décadas desde la premiación de 1947 a la fecha.

Sin embargo, la ceremonia no fue del todo afortunada. Se noto la falta de presupuesto – por más ánimos y oropel que se le trato de colgar – en el ambiente así como en los números que servían de “entretenimiento” entre nominados y ganadores: Números musicales donde se echó mano del baterista de Jazz Mario García Cruz, un baterista, para mantener un ambiente y de Alejandro Magallanes y Dr. Alderete cuya “genialidad” era que recortaban papeles y hacían trazos por computadora en un intento de ser propositivos y que resultó en lineas que distaban mucho de ser artísticas y para colmo, utilizando repetidamente frases de “aliento y apoyo” monótonas y cursis en las pantallas gigantes (y de prensa) del lugar

¿De verdad decidieron utilizar parte del escaso presupuesto en una “propuesta” tan vacía y absurda como esta?

Aunque debo decir que fue mucho mejor que los sketches del año pasado que resultaron insufribles. En esto, sin duda, superaron a la premiación 58.

Y aún cuando se tuvo todo esto como contexto en momentos en contra, la ceremonia brillo en lo que tenía que brillar: Sus nominados y los respectivos ganadores

UN AÑO DE APERTURA TEMÁTICA SOCIAL, DE GÉNERO Y DE ESTANDARES COMERCIALES

De 28 categorías establecidas – una desierta que fue la de animación – se premiaron 27 disputadas por 50 películas mexicanas y 5 iberoamericanas.

Entre ellas, las más nominadas fueron LA 4TA COMPAÑÍA que tuvo 20 nominaciones en 16 categorías de las que ganó 10 teniendo la más importante en su lista: Mejor película del año. Esto es importante porque no solo se reconoce una vez más a una película mexicana del género carcelario (tan socorrido en los años 70 y 80 en Hollywood) sino de manufactura netamente comercial y que puede ser distribuida sin problemas y con una taquilla importante más allá de ser la ganadora del año; por la temática, narrativa, contexto histórico y manufactura. Dependiendo, naturalmente, de un buen sistema de distribución y exhibición del que la tome para llevar al público.

Luego de tener “el carro completo” con LA 4TA COMPAÑÍA, los Ariel fueron más repartidos en categorías importantes con películas extraordinarias y dignas representantes de lo mejor del año hecho en México. Es así que películas como ALMACENADOS se llevó Mejor Actor con Don José Carlos Ruiz, Mejor Coactuación Masculina con Hoze Meléndez y desde luego, David Desola con su propio guión adaptado.  Por su parte, la película documental de TEMPESTAD de la precisa Tatiana Huezo se llevó Mejor Sonido, Mejor Fotografía (naturalmente), Mejor Largometraje Documental y Mejor Dirección. La gran Opera prima MAQUINARIA PANAMERICANA de Joaquín del paso se llevó el muy justo Ariel por Guión Original y uno de los premios más  alentadores de la ceremonia, el de Mejor Opera Prima, se va para la excelente EL SUEÑO DE MARA´ AKAME del director Federico Cecchetti.

Una de las categorías más aplaudidas fue la de Actor / Actriz Revelación del año que fueron para el joven Paco de la Fuente por su interpretación en EL ALIEN Y YO y a María Evoli por su impactante desempeño en la igualmente impactante TENEMOS LA CARNE. Mientras que Adriana Paz y Verónica Langer repiten como ganadoras del Ariel, en Coactuación Femenina y Mejor Actriz respectivamente por LA CARIDAD.

Las grandes perdedoras de la noche fueron 7:19 que debió ganarse los Ariel a Mejor Sonido y Efectos Visuales así como LOS PARECIDOS por Mejor Maquillaje y KM 31 – 2 y TENEMOS LA CARNE por Efectos Especiales.

Y por supuesto que BELLAS DE NOCHE – nominada 4 veces en categorías importantes como Edición, Largometraje Documental, Ópera Prima y Mejor Película – fue la GRAN decepción, tanto para sus realizadoras como para todos aquellos que cayeron en el encanto de su nostalgia (que es lo único que la sostiene)  al no llevarse absolutamente nada. Duro golpe a las hijas del fallecido Cuevas.

HOMENAJES A VIVOS Y MUERTOS
La ceremonia de este año tuvo la peculiaridad de que todos los premios fueron entregados por mujeres del cine mexicano. Y los homenajes de cine fueron este año a dos mujeres: La diseñadora de arte LUCERO ISAAC y  la inigualable ISELA VEGA que se llevaron el Ariel de Oro 2017.

Y si pensaban que el discurso dado por Paul Leduc en el 2016 fue largo (10 minutos), es porque no oyeron el de ISELA VEGA que, a diferencia del sentido socio-político del maestro Leduc, fue anecdótico, divertido y lleno de amor por el cine mexicano desde la perspectiva de una mujer que comenzó gracias a su cuerpo y llegó a ganar un Ariel (el primero de cuatro) por La Viuda Negra de Ripstein. Y como nota aún más curiosa, en la sesión de prensa, una colega le pidió que por favor ¡Repitiera su discurso ante los que estábamos ahí reunidos!

Por fortuna, la señora se lo tomó divertido y no se fue de largo.

Además, se hizo un breve (y pobre) homenaje al centenario de PEDRO INFANTE y a JUAN RULFO. Tan simplón que hubiera sido mejor no intentar “homenajearlos” para evitar semejante vergüenza y desatino. El In Memorian fue, como siempre, emotivo y sorprendente al ver en pantalla tanta luminaria que dejo esta vida y este gremio en el año.

 

EL AÑO DE LAS INDECISIONES Y LAS POCAS EXHIBICIONES

Este año fue el de los empates con varias categorías que no tuvieron la contundencia y temple de los jurados de decidirse por una y tomaron el camino del empate; lo que resta credibilidad a la premiación. Y no lo digo por un caso, que es  completamente valido, sino porque hubo 3 categorías con empate:  Mejor Película Iberoamericana (“El Ciudadano Ilustre” y “Una Segunda Madre”), Mejor Sonido (“La 4Ta Compañía” y “Tempestad”) y Mejor Actor (Jose Carlos Ruiz y Adrián Ladrón).

Y por otro lado, la multi-nominada y absoluta ganadora contundente de este año NO HA SIDO EXHIBIDA a nivel comercial aún. Estuvo en el Festival de Guadalajara y tuvo una sola exhibición de prensa en la semana previa a los Arieles.  El mes tentativo de estreno es para noviembre y teóricamente la podría distribuir Videocine.

RESUMEN
Una ceremonia que pese a todos los resbalones, errores y desatinos, resulto honorable y de muy grata experiencia debido a, como dije al principio, celebración de un cine que abarca todo tipo de propuestas y que no dejo a un lado al cine comercial. Un cine al que la Academia y sus agremiados le ha tenido miedo durante años y que en el 2017 demostró que se puede combinar la calidad, el arte, la manufactura y la realización sin necesidad de secuencias eternas de un atardecer mientras un caracol se desplaza de un extremo de la ventana al otro.

Una ceremonia que, pese al abominable recorte presupuestal de un gobierno que presume a gritos su cultura pero que en la realidad es lo primero que trata de matar ahogándolo en escasos recursos, salio a flote gracias al amor de toda la familia de cine.

Y la familia del cine NO ES nada más la AMACC, IMCINE, CUEC, FILMOTECA, CCC, productoras, distribuidoras  e instituciones que realizan y enseñan, lo es también la prensa, la crítica y por supuesto, la base de la pirámide cinematográfica nacional: EL PÚBLICO.

EL PÚBLICO que decide que le gusta y que no y que no decide con base a una premiación sino a lo que le gusta, a lo que le alcanza, a donde lo puede ver y como lo quiere ver. Es labor NUESTRA el hacerlo accesible, interesante y apetitoso para su hambre de cine mexicano. Dejar a un lado la arrogancia, la complicidad de grupos en el cine mexicano, de amiguismos y favoritismos, de malbaratar el trabajo de los demás, de pensar que nuestro gusto es el que debe tener el público que ve cine mexicano, de minimizar las ideas de los demás, de hacer del cine mexicano una opción para unos pocos y no para todos los que quieren dignificar la industria con ideas, propuestas y temáticas.

Esa es la lección que debemos aprender todos los que somos parte de la GRAN FAMILIA CINEMATOGRÁFICA MEXICANA.

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